Sopa de ajo castellana
Cuatro ingredientes de despensa y veinte minutos. La sopa de ajo es la prueba de que una receta de aprovechamiento puede ser mejor que muchas de gasto, siempre que se respeten dos detalles: el pan tiene que ser del día anterior y el pimentón no puede tocar el fuego directo.
Antes de empezar
Cómo se cocina
- Cazuela
Lo que vas a necesitar
- Horno
- Cazuela
Ingredientes para 4 raciones
Las cantidades son para 4 raciones. Para más o menos comensales, multiplica o divide proporcionalmente.
- 200 g de pan del día anterior
- 6 dientes de ajo
- 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharaditas de pimentón dulce
- 4 huevos
- 60 g de jamón serrano en taquitos (opcional)
- Sal
Valor nutricional por ración
Calculado sumando lo que aporta cada ingrediente según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos y dividiendo entre las 4 raciones.
Una ración cubre alrededor del 19 % de una dieta de referencia de 2.000 kcal diarias.
Es un cálculo sobre los ingredientes crudos que indica la receta: no tiene en cuenta lo que se pierde o se concentra al cocinar, ni el aceite que queda en la sartén. Tómalo como una referencia, no como un análisis del plato terminado.
Cómo se prepara, paso a paso
- Corta el pan en rebanadas finas, de medio centímetro. Si el pan es del día, tuéstalo un poco en el horno para secarlo: el pan fresco se deshace y convierte la sopa en papilla.
- Pela los ajos y lamínalos. Cuantos más y más finos, más suave queda el resultado: el ajo laminado y confitado no pica, el ajo machacado sí.
- Calienta el aceite en una cazuela de barro o de fondo grueso a fuego medio-bajo y dora los ajos despacio, hasta que estén dorados pero no oscuros. Un ajo quemado amarga la sopa entera y no hay forma de arreglarlo.
- Si vas a poner jamón, añádelo ahora y saltéalo treinta segundos.
- Incorpora el pan y remueve un par de minutos para que se impregne del aceite y coja algo de color.
- Retira la cazuela del fuego, espera unos segundos y añade el pimentón removiendo deprisa. Este es el paso que más se falla: el pimentón se quema en cuestión de segundos y amarga.
- Vuelve al fuego, añade litro y medio de agua caliente y sal, y lleva a ebullición.
- Baja el fuego y cuece quince minutos, removiendo de vez en cuando. El pan se irá deshaciendo y la sopa espesará sola.
- Prueba y corrige de sal, contando con que el jamón ya aporta la suya.
- Para terminar, dos opciones. La sencilla: casca los huevos directamente sobre la sopa hirviendo, tapa y deja tres o cuatro minutos hasta que la clara cuaje y la yema quede líquida.
- La de horno: reparte la sopa en cazuelitas individuales, casca un huevo en cada una y gratina cinco minutos a doscientos grados. Queda más vistoso y el huevo cuaja más parejo.
- Sirve inmediatamente, que es cuando la yema todavía se rompe sobre el pan.
Qué aportan los ingredientes
Composición de los ingredientes que hemos podido identificar en nuestra base de datos, por cada 100 g de cada uno. La media de los 7 ingredientes reconocidos es de 291 kcal por 100 g.
| Ingrediente | kcal | Proteínas | Grasas | Hidratos | Fibra |
|---|---|---|---|---|---|
| Aceite de oliva virgen extra | 884 | trazas | 100 | 0 | 0 |
| Pimentón en polvo | 329 | 14,8 | 13 | 38 | 20 |
| Jamón serrano | 318 | 28,8 | 22,6 | 0,2 | 0 |
| Pan blanco de barra | 239 | 8,3 | 1,6 | 47 | 3,5 |
| Huevo de gallina fresco | 149 | 12,5 | 11,1 | trazas | 0 |
| Ajo | 117 | 3,94 | 0,23 | 24,3 | 1,2 |
| Sal yodada | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
Estos son los valores por cada 100 g de ingrediente. Arriba tienes el cálculo ya hecho por ración, y si quieres cambiar las cantidades a tu manera puedes hacerlo en la calculadora.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en hacer sopa de ajo castellana?
El tiempo total es de 30 min: 10 min de preparación y 20 min de cocinado.
¿Es difícil preparar sopa de ajo castellana?
La consideramos de dificultad media. Requiere algo de organización, pero nada complicado. Lleva 7 ingredientes y se resuelve en 12 pasos.
¿Qué necesito para hacer sopa de ajo castellana?
Además de los 7 ingredientes, la receta menciona: horno, cazuela.
Consejos para que salga bien
- El pan importa más que el ajo. Una barra rústica de miga densa aguanta la cocción; un pan de molde blando desaparece.
- La proporción de referencia es un litro y medio de agua por cada doscientos gramos de pan. Con menos agua sale una sopa de cuchara que casi se puede cortar; con más, un caldo con tropezones.
- Si tienes caldo de cocido o de pollo, sustituye el agua por él: es la mejora que más se nota de todas.
- Un chorrito de vinagre de Jerez al final, apenas una cucharadita, levanta el conjunto y compensa la grasa del aceite.
- Es un plato que admite lo que haya: un resto de chorizo, una punta de jamón, unos taquitos de tocino. Lo único imprescindible son el pan, el ajo y el pimentón.
La sopa del pan duro
La sopa de ajo pertenece a una familia de platos que existen en toda Europa con formas distintas: las sopas de pan. Su razón de ser no es gastronómica sino económica. El pan era el alimento básico y no se tiraba nunca; cuando se endurecía, se reciclaba en migas, en gazpachos, en torrijas o en sopa. De ahí que la receta no lleve más que lo que había siempre en una despensa castellana: pan, ajo, aceite y pimentón.
Se la conoce también como <strong>sopa castellana</strong>, y con matices como plato de Cuaresma, porque en su versión más austera no lleva carne y se podía comer los días de abstinencia. El huevo escalfado que hoy se considera parte de la receta era el añadido que la convertía en plato completo cuando había huevo, y el jamón o el chorizo, el lujo que se le ponía cuando había algo más.
El pimentón es lo que le da el color y buena parte del sabor, y merece una nota. Llegó a la cocina española después de la llegada del pimiento desde América y se extendió por las zonas donde se cultivaba y se secaba, muy señaladamente La Vera y Murcia. Antes de eso, la sopa de ajo existía igual pero era blanca: exactamente el aspecto que todavía tienen algunas versiones locales.
Sobre el punto del huevo hay dos escuelas y las dos son legítimas. La del huevo escalfado dentro de la sopa, que cuaja en el propio caldo y deja la yema líquida para romperla sobre el pan; y la del huevo batido, que se echa en hilo removiendo y deja la sopa con hebras, más parecida a una sopa de pan y huevo. La primera es la más extendida hoy; la segunda, la más rápida.
Es, en resumen, el tipo de receta que explica por qué la cocina tradicional española funciona tan bien con poco: no hay ningún ingrediente caro, el tiempo de elaboración es corto y el resultado depende casi por completo de la técnica —el ajo confitado sin quemar, el pimentón fuera del fuego— y no de la compra.
Conservación y sobras
Aguanta dos días en la nevera en un recipiente tapado, pero espesa mucho al enfriarse: hay que recalentarla añadiendo un poco de agua o de caldo. El huevo se pone siempre en el momento de servir, nunca antes, porque recalentado se vuelve gomoso. No se congela bien: el pan ya cocido pierde por completo la textura.
Esto son recomendaciones generales de manejo doméstico, no una pauta de seguridad alimentaria. Ante cualquier duda con un alimento, lo prudente es no consumirlo.
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