Lomo de cerdo a la naranja
Una pieza de lomo entera, dorada y guisada despacio en su jugo con zumo de naranja. La dificultad no está en la salsa, que se hace sola, sino en no pasarse de cocción: el lomo es una carne muy magra y entre jugosa y seca hay cinco minutos de diferencia.
Antes de empezar
Cómo se cocina
- Sartén
- Cazuela
- Reposo en frío
- Batidora
Lo que vas a necesitar
- Cazuela
- Olla
- Batidora
- Varillas
- Termómetro de cocina
Ingredientes para 4 raciones
Las cantidades son para 4 raciones. Para más o menos comensales, multiplica o divide proporcionalmente.
- 800 g de lomo de cerdo en una pieza, atado
- El zumo de 3 o 4 naranjas (unos 300 ml)
- 1 naranja más, para las rodajas del final y la ralladura
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria
- 2 dientes de ajo
- 100 ml de vino blanco seco
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharada de harina
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- Pimienta negra recién molida
- Sal
Valor nutricional por ración
Calculado sumando lo que aporta cada ingrediente según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos y dividiendo entre las 4 raciones.
Una ración cubre alrededor del 23 % de una dieta de referencia de 2.000 kcal diarias.
Es un cálculo sobre los ingredientes crudos que indica la receta: no tiene en cuenta lo que se pierde o se concentra al cocinar, ni el aceite que queda en la sartén. Tómalo como una referencia, no como un análisis del plato terminado.
Cómo se prepara, paso a paso
- Saca el lomo de la nevera <strong>media hora antes</strong> de empezar. Una pieza fría por dentro se dora por fuera mucho antes de que el centro se entere, y ese desfase es la causa número uno de que quede seca.
- Pide en la carnicería que te aten la pieza, o átala tú con hilo de cocina dando vueltas cada tres dedos. El atado mantiene la forma cilíndrica y hace que el calor entre por igual.
- Seca el lomo con papel de cocina y salpimiéntalo por todas las caras. Una pieza húmeda no se dora: suelta agua y se cuece.
- Calienta el aceite en una cazuela donde la pieza quepa justa, a fuego fuerte, y <strong>dórala por todas las caras</strong> sin prisa, girándola con pinzas. Son unos ocho minutos y es donde se construye el sabor; si el fondo se queda pálido, la salsa saldrá sosa.
- Retira la carne a un plato y baja el fuego a medio.
- En ese mismo aceite, con todo lo que se ha quedado pegado, pocha la cebolla y la zanahoria picadas finas con una pizca de sal, unos diez minutos, hasta que la cebolla esté transparente.
- Añade el ajo laminado y deja un minuto más, sin que llegue a tostarse.
- Espolvorea la cucharada de harina y remueve un par de minutos: tiene que perder el color a crudo antes de que entre el líquido.
- Sube el fuego, echa el vino blanco y deja que hierva <strong>al menos tres minutos</strong>, rascando el fondo con una cuchara de madera para despegar lo tostado. Eso que se despega es la mitad del sabor.
- Añade el zumo de naranja, la miel, la hoja de laurel y la ralladura de media naranja. Remueve.
- Devuelve el lomo a la cazuela con los jugos que haya soltado en el plato. El líquido debe llegar aproximadamente a media altura de la pieza; si falta, completa con un poco de agua caliente.
- Lleva a ebullición, baja al mínimo y tapa. A partir de aquí el líquido tiene que <strong>temblar, no borbotear</strong>.
- Cuece unos 45 o 50 minutos, <strong>girando la pieza cada quince</strong> para que se haga por igual. El tiempo exacto depende del grosor: una pieza gruesa pide más y una estrecha, bastante menos.
- El punto se comprueba pinchando el centro con una brocheta fina: el jugo que sale tiene que ser <strong>claro, no rosado</strong>, y la brocheta debe entrar sin resistencia. Si tienes termómetro, el centro ronda los 65 grados.
- Saca la pieza a una tabla, tápala con papel de aluminio sin apretar y <strong>déjala reposar diez minutos</strong>. Este paso no es opcional: cortarla recién sacada del fuego hace que suelte todo el jugo en la tabla.
- Mientras reposa, retira el laurel y tritura la salsa con la batidora. Si queda espesa, aclárala con un poco de agua caliente; si queda líquida, redúcela destapada a fuego medio.
- Prueba de sal y rectifica. Si la naranja era muy ácida, media cucharadita más de miel lo equilibra; si quedó dulzona, unas gotas de vinagre.
- Corta el lomo en rodajas de algo menos de un centímetro, con el cuchillo bien afilado y <strong>retirando el hilo a medida que cortas</strong>, no antes.
- Sirve las rodajas con la salsa por encima y unas rodajas finas de naranja pelada al vivo. Lo que no se moje en salsa quedará seco, así que es mejor salsear en el plato y llevar más aparte.
Qué aportan los ingredientes
Composición de los ingredientes que hemos podido identificar en nuestra base de datos, por cada 100 g de cada uno. La media de los 11 ingredientes reconocidos es de 181 kcal por 100 g.
| Ingrediente | kcal | Proteínas | Grasas | Hidratos | Fibra |
|---|---|---|---|---|---|
| Aceite de oliva virgen extra | 884 | trazas | 100 | 0 | 0 |
| Harina de trigo | 331 | 10 | trazas | 71,5 | 3,5 |
| Miel | 314 | 0,5 | 0 | 76,8 | 0 |
| Carne de cerdo de capa blanca lomo partes grasa y magra crudo | 141 | 24,8 | 4,57 | trazas | n.d. |
| Ajo | 117 | 3,94 | 0,23 | 24,3 | 1,2 |
| Vino blanco | 60 | 0,1 | 0 | 0,1 | 0 |
| Zumo de naranja | 41 | 0,7 | 0,2 | 9 | 0,1 |
| Naranja | 38 | 0,8 | trazas | 8,6 | 2 |
| Zanahoria cruda | 34 | 0,8 | 0,3 | 7 | 2,6 |
| Cebolla | 26 | 1,13 | trazas | 5,3 | 1,8 |
| Sal yodada | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
Estos son los valores por cada 100 g de ingrediente. Arriba tienes el cálculo ya hecho por ración, y si quieres cambiar las cantidades a tu manera puedes hacerlo en la calculadora.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en hacer lomo de cerdo a la naranja?
El tiempo total es de 1 h 15 min: 20 min de preparación y 55 min de cocinado.
¿Es difícil preparar lomo de cerdo a la naranja?
La consideramos de dificultad elaborada. Muchos pasos o varias técnicas: mejor con tiempo por delante. Lleva 13 ingredientes y se resuelve en 19 pasos.
¿Qué necesito para hacer lomo de cerdo a la naranja?
Además de los 13 ingredientes, la receta menciona: cazuela, olla, batidora, varillas, termómetro de cocina.
Consejos para que salga bien
- El error que arruina este plato siempre es el mismo: pasarse de tiempo. El lomo es de las piezas más magras del cerdo y no tiene grasa que lo proteja, así que no perdona. Más vale sacarlo un punto antes y aprovechar el reposo.
- Si la pieza es muy gruesa, en lugar de alargar la cocción conviene partirla en dos trozos: se hace antes y queda igual por dentro que por fuera.
- El tipo de naranja cambia el plato por completo. Una naranja de zumo da una salsa ácida y fresca; una navel de mesa, bastante más dulce. Si no sabes cuál tienes, prueba el zumo antes de echarlo y ajusta la miel después.
- La ralladura se saca solo de la parte naranja de la piel. La capa blanca de debajo amarga, y en una salsa reducida ese amargor se nota mucho.
- Si sobra salsa, no la tires: ligada con un poco de nata o con mantequilla fría al final sirve para pasta o para un arroz blanco al día siguiente.
- Sin horno y sin cazuela baja también sale: la olla a presión lo resuelve en unos veinte minutos desde que la válvula trabaja, pero hay que reducir la salsa después destapada, porque dentro no se evapora nada.
- Para una versión con más cuerpo, se puede añadir un puñado de orejones o de ciruelas pasas junto con el zumo. Cambia el plato hacia lo agridulce y aguanta muy bien el recalentado.
Por qué este plato se seca y cómo evitarlo
Todo lo que distingue a esta receta de un guiso corriente está en la pieza. El lomo es una de las partes <strong>más magras del cerdo</strong>: apenas tiene grasa infiltrada y tampoco tiene colágeno que merezca la pena, así que no se comporta como un rabo, una carrillera o un morcillo. Aquellos piden horas de cocción suave para que el tejido conjuntivo se convierta en gelatina; este no tiene tejido conjuntivo que convertir, y cada minuto de más es solo un minuto de más.
Lo que ocurre con el calor es sencillo de describir. Las fibras musculares se van contrayendo a medida que sube la temperatura y, al contraerse, <strong>expulsan el agua que tenían dentro</strong>. En una pieza grasa esa pérdida se disimula porque la grasa fundida ocupa su lugar en la boca; en una pieza magra no hay nada que la disimule, y lo que queda son fibras apretadas y secas. Por eso un lomo pasado no es un lomo poco sabroso: es un lomo que ha soltado su jugo en la cazuela.
De ahí sale la regla que resume la receta entera: <strong>el objetivo no es que esté muy hecho, es que esté justo</strong>. El punto de un lomo de cerdo se reconoce porque el jugo que sale al pincharlo es claro y no rosado, y con termómetro corresponde a unos 65 grados en el centro. Ese dato es mucho más fiable que cualquier tiempo de reloj, porque el tiempo depende del grosor de la pieza, de la temperatura a la que entró y del diámetro de la cazuela.
El <strong>reposo</strong> antes de cortar tampoco es una manía de cocinero. Mientras la carne está al fuego, el jugo se desplaza hacia el centro de la pieza empujado por la contracción de las fibras de fuera. Si se corta en ese momento, ese jugo concentrado sale entero a la tabla. Diez minutos de reposo bastan para que la temperatura se iguale, las fibras se relajen y el líquido vuelva a repartirse. Es el mismo motivo por el que un filete recién salido de la plancha deja un charco y uno reposado no.
La <strong>naranja</strong> cumple tres funciones a la vez y conviene entenderlas para no usarla mal. Aporta acidez, que contrarresta la sensación de carne seca y limpia la grasa del dorado; aporta azúcares, que al reducirse dan a la salsa el brillo y el cuerpo que no tendría solo con el zumo; y aporta aroma, pero ese aroma está sobre todo en la piel, no en el zumo. Por eso la ralladura se añade a la salsa y por eso se raspa únicamente la parte naranja de la cáscara: la capa blanca que hay debajo amarga, y en una salsa reducida ese amargor se multiplica.
Sobre el <strong>origen</strong> conviene ser prudente. Las combinaciones de carne de cerdo con fruta ácida y con un toque dulce aparecen en la cocina europea desde hace siglos y en muchos sitios a la vez, y el pato a la naranja es el ejemplo más conocido de esa misma lógica. Atribuir esta receta concreta a una región o a una fecha sería inventarse una historia: lo honesto es decir que es una preparación casera extendida y que su gracia está en el equilibrio entre la acidez de la fruta y el dulzor de la reducción, no en su partida de nacimiento.
Una última idea práctica que se deduce de todo lo anterior y que va al revés que en los guisos largos: <strong>este plato no mejora de un día para otro</strong>. La salsa sí, pero la carne no. Si hay que prepararlo con antelación, lo razonable es dejar hecha la salsa y guisar el lomo el mismo día; y si sobra, guardarlo siempre cubierto de salsa y recalentarlo sin que llegue a hervir.
Conservación y sobras
En la nevera, en un recipiente hermético y siempre cubierto con su salsa, aguanta tres días. Guardar las rodajas sin salsa es la forma más rápida de que se sequen. Se recalienta a fuego muy suave en la cazuela, con la salsa y tapado, hasta que esté caliente pero sin que llegue a hervir; el microondas a potencia alta lo endurece en un minuto. Congelado dura hasta dos meses y conviene congelarlo en rodajas y con salsa abundante, porque la carne magra sufre más en el congelador que un guiso graso. Se descongela en la nevera.
Esto son recomendaciones generales de manejo doméstico, no una pauta de seguridad alimentaria. Ante cualquier duda con un alimento, lo prudente es no consumirlo.
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